Ciudad,  Turismo

Descubre el incomparable Barrio Rojo

No cabe duda de que tanto los icónicos coffee shops como los canales de Ámsterdam son algunas de las insignias de esta ciudad. Pero además de esto, hay un lugar que es famoso en el mundo entero y que atrae a millones de turistas todo el año: el Barrio Rojo.

Esta céntrica zona de la ciudad se encuentra en la parte vieja de Ámsterdam y recibe su nombre por la gran cantidad de neones y luces rojas que adornan sus escaparates.; escaparates en los que vemos a personas ejercer de forma totalmente legal la prostitución, otra de las facetas más famosas y emblemáticas de la capital de los tulipanes.

No solo es una de las zonas más turísticas de la ciudad, sino que también contiene algunas de las visitas más importantes, como la iglesia Oude Kerk o el Museo Amstelkring, además de ser un punto de encuentro para el ocio nocturno alejado de la propia prostitución muy común entre los residentes.

UN NEGOCIO LEGAL Y REGULADO

El negocio de la prostitución está vinculada al país desde hace año y está completamente regulada, de forma que cada prostituta está obligada por ley a tener contratada una seguridad social privada (como cualquier trabajador neerlandés), a pagar tributos al estado, hacer declaraciones de hacienda y todos los procesos legales a los que un trabajador o empresa han de llevar a cabo para mantener su estatus de legalidad.

Este negocio mueve en torno a los 2.500 millones de euros al año, lo que equivale al 0,4% del PIB holandés, superando así a una industria tan tradicional y típica en el país como la quesera.  Visto esto, no es de extrañar que en el Barrio Rojo existan más de 300 burdeles.

Tratándose de un negocio totalmente regulado, también conviene señalar que los visitantes del Barrio Rojo deben respetar ciertas normas, como el no hacer fotos a ninguna o ninguno de los trabajadores sexuales, la obligación de dar la espalda a los escaparates y de mostrar respeto a las prostitutas y al vecindario, algo que todas las profesionales agradecen debido a la enorme afluencia del barrio, con cerca de 30.000 turistas cada semana.